Día Nacional del Trasplante: "Mi marido dice que me donaría su riñón 100 veces más"
Lanzarote cuenta con una tasa alta a nivel nacional de trasplantes de riñón, del 50%, y con un número de 123 pacientes trasplantados, según relatan nefrólogos del Hospital Molina Orosa. Carmen Ortega, una paciente de 60 años y residente en la isla, recibió ya hace 11 años un riñón por parte de su marido, que estuvo dispuesto desde el primer momento a realizar este acto de amor por ella. "Mi marido dice que me donaría su riñón 100 veces más", contó durante una entrevista en el plató del Magazine de Biosfera Televisión este miércoles 26 de marzo, con motivo del Día Nacional del Trasplante de Órganos.
La receptora del riñón desveló que en un principio le surgieron las dudas respecto al proceso de donación. "No quería decírselo a mi marido, le decía que no lo hiciera, él es muy miedoso, entra a un hospital y se desmaya", destacó en antena. A pesar de los miedos que les surgieron a la hora de tomar la decisión definitiva, el marido sí que tenía las cosas claras. "Desde el primer momento me dijo que me daba su riñón", comentó.
"Mi marido dice que me donaría su riñón 100 veces más"
Carmen reconoció durante la charla que el tiempo es necesario para asimilar el proceso y dejar las preocupaciones atrás. "A medida que van pasando los días y ves que va funcionando", concretó, "se te olvida pensar en que puede haber problemas después de la donación". La receptora del riñón hasta bromeó sobre la situación actual de su matrimonio después de recibir el órgano. "No me puedo ir con otro porque tengo su riñón", contó entre risas la mujer.
Carmen relató la forma en la que se enteró de que tenía una enfermedad crónica y hereditaria en el riñón (riñón poliquístico). "El riñón no me funcionaba bien, yo era la perjudicada de mis tres hermanos, me lo detectaron a los 20 años", añadió. A los 49 años fue cuando le realizaron el trasplante, aunque reconoció que en ningún momento sufrió dolencias por la enfermedad. "Nunca he tenido dolores en el riñón", reveló ante las cámaras.
Para poder realizar la operación de manera correcta, la paciente tuvo que experimentar un tratamiento previo para que todo estuviera listo. "Hice una diálisis un mes antes del trasplante, para tener hueco para el riñón que me iban a dar", relató. Al formarse grandes quistes en el riñón, el espacio para hacer el trasplante disminuye, por lo que, ese tratamiento es fundamental para el éxito de la operación. "El riñón no lo quitan entero, lo dejan a un lado", concretó.
Compatibilidad entre el receptor y el donante
La importancia de las donaciones en nuestra sociedad queda latente, en concreto, durante la charla, en la que también intervinieron dos nefrólogas del Hospital Molina Orosa, Adelaida Morales y Aránzazu Márquez. Ambas profesionales quisieron acercar a los espectadores el proceso que se lleva a cabo para donar el órgano.
Lo fundamental para poder comenzar con el proceso del trasplante es la compatibilidad entre donante y el receptor, que normalmente suele darse entre hermanos, padres e hijos. Aunque también pueden entrar dentro otros parentescos como la pareja o las amistades.
Para encontrar al donante ideal en cada caso, señalaron las nefrólogas, se debe poner en marcha un estudio exhaustivo. "El donante tiene que tener un seguimiento y que se pueda quedar con garantías teniendo un solo riñón", destacaron. Además de las valoraciones físicas, en las que se descarta que "tenga patologías importantes", también se siguen otros "protocolos estrictos" a nivel mental. "Se lleva a cabo una valoración psiquiátrica", aseguraron.
En relación con el cuidado al paciente, los médicos aseguran un control tras la operación. "El paciente se sigue también cada 6 meses o una vez al año", concretaron. Uno de los motivos por los que los trasplantes de riñón son los que "más se hacen", debido al éxito de las operaciones quirúrgicas.
No obstante, existen algunas contradicciones en las que no sería factible realizar las donaciones. "Los donantes con algunas enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2, hipertensos o que hayan sufrido infartos, no pueden donar", concluyó Adelaida Morales, una de las nefrólogas del hospital conejero.