Lucía González, socióloga: "Las familias deben controlar el uso del móvil delante de sus hijos"
Este diciembre se anunció que un comité de expertos, conformado por 50 expertos y expertas independientes, propuso al Gobierno una serie de medidas para el uso de los menores con los dispositivos digitales en España. Como recogió la Agencia EFE, se trata de una petición realizada por el Ministerio de Juventud e Infancia, con el objetivo de proteger a los niños y niñas en los entornos digitales.
El informe contiene más de un centenar de medidas con diferentes propuestas como el limite de uso del dispositivo móvil y la utilización de herramientas de control parental. Algunas de las propuestas expuestas en el informe del comité de expertos desaconsejan el uso de dispositivos digitales en edades comprendidas entre los 0 y 3 años. También en edades entre los 3 y los 6, en las que se aconseja solamente acceder a ellos en caso de estricta necesidad y de forma puntual, siempre vigilada y controlada por un adulto. Además, entre los 12 y 16 años, en esa franja de edad, se aconseja que los teléfonos se utilicen solamente para llamar.
La socióloga en el Área de Prevención de Adicciones de la Asociación Yrichen en Lanzarote y Fuerteventura, Lucía González Falcón, ha desvelado con detalles a Biosfera Digital en qué consisten las medidas expuestas por estos expertos. "Las recomendaciones vienen dándose desde hace años por las asociaciones de Pediatría, que aconsejan que antes de los tres años haya cero dispositivos para los menores". En las edades comprendidas entre los tres y los seis años, "pueden utilizarse para ver dibujos animados, pero siempre en pantalla de televisión, no pantallas interactivas", ha aconsejado Falcón.
El uso desmedido de los dispositivos tecnológicos como el teléfono móvil supone la aparición de efectos secundarios tanto en adultos como en menores. El primer efecto que viven los niños y niñas que usan mucho el teléfono móvil o la tablet se fundamenta en el desarrollo del lenguaje. "Lo ralentiza. Una de las cosas que más ayuda para desarrollarlo es la interacción humana y el estar cara a cara con otras personas", ha destacado.
"Los menores empiezan a acostumbrarse a que todo vaya muy rápido, lo que afecta al dinamismo cerebral", ha advertido la socióloga. Los retrasos en el habla son algunos de los principales problemas que se están detectando sobre todo en centros de educación Infantil. "Son debidas a una sobreexposición a las pantallas, que afecta a su capacidad de prestar atención a cosas concretas", ha resaltado.
El sedentarismo y la miopía van a ser dos factores claves provocados por la sobreexposición a las pantallas. "Ha habido un incremento de la miopía", ha asegurado Falcón, a lo que se le suma el sedentarismo. Cuando miramos constantemente las pantallas utilizamos la "visión de corto alcance, pero no entrenamos la de largo alcance", ha señalado. Los más pequeños que pasan mucho tiempo con el dispositivos móviles dejan de salir a la calle para ejercitarse y jugar. "Afecta al desarrollo músculo esquelético de los niños, que pasan tantas horas sentados y no se mueven", ha añadido.
Algunos niños y niñas sufren de insomnio digital, otra de las repercusiones que tiene el estar todo el tiempo frente a la pantalla. "Se levantan por la noche para mirar la Nintendo Switch, interrumpen su sueño y aprovechan que su familia está dormida para conectarse", ha aclarado la socióloga sobre las costumbres de algunos de los escolares de 4º de Primaria.
Dar ejemplo por parte de la familia
Controlar el uso de los niños y niñas con los dispositivos electrónicos es una tarea fundamental que deben ejercer los padres y madres. Deben vigilar el uso que le dan sus hijos al móvil, pero a la vez, el uso que le dan ellos mismos. "Las propias familias deben controlar el no estar mirando los dispositivos delante de sus hijos", ha señalado González. Una conducta que debe dar ejemplo a los más pequeños de la casa. "Si quiero que mi hijo no pase horas y horas mirando el móvil, yo tampoco puedo estar delante de él todo el rato mirándolo", ha recalcado.
La publicación de imágenes en redes sociales, otro punto que se trata en el informe, también debe ser motivo de ejemplo por parte de la figura de autoridad familiar. "Si estamos constantemente subiendo fotos suyas sin pedirles permiso, no podemos pedirles a ellos que no las compartan", ha afirmado. Los progenitores tienen la responsabilidad del derecho a la intimidad de sus hijos e hijas antes de los 14 años. "Ellos son los responsables, los que tienen el control de sus imágenes y accesos", ha recogido.
"Los padres deben controlar el uso del móvil delante de sus hijos"
Los casos en los que los padres y madres han compartido publicaciones de sus hijos e hijas han sido "carne de cañón" para risas y burlas. "Con muchas fotos les han hecho stickers riéndose de ellos, lo que ha podido generar burlas entre los compañeros", ha destacado González.
El ciberacoso, el acceso al porno o el contenido violento, algunas de las cuestiones que se han puesto encima de la mesa, también juegan un papel importante en la educación en el tiempo de era digital en la que vivimos. Los vídeo juegos a los que acceden los niños y niñas pueden condicionar su comportamiento en un futuro. "Hay juegos en los que protagonista es un maltratador, en los que se mata a personas indefensas o se agrede sexualmente a mujeres", ha destacado la socióloga. La utilización de estos juegos puede desencadenar una "normalización de la violencia" y afectación de la "capacidad de empatizar", ha recordado la especialista.
Además, los adolescentes pueden estar en contacto con desconocidos en Internet, lo que puede ser perjudicial para su seguridad e integridad. A través de los chats en línea de muchos videojuegos, algunos niños y niñas pueden "ser engañados por un adulto y contactar con él pensado que es alguien de su edad", ha señalado.
La responsabilidad de los padres y madres se fundamenta en conocer el contenido al que acceden sus hijos, al igual que se realiza con otros asuntos en el día a día. "Aunque no nos guste, tenemos que conocer el entorno digital en el que se mueven nuestros hijos", ha instado a las familias, de la misma manera que los familiares se preocupan de "conocer el parque al que van a jugar".
El objetivo de las medidas no se trata de "dar sin límites y tampoco de prohibir", sino de ir ajustando su acceso "acorde a la edad, necesidades y riesgos en cada niño o niña", ha dejado claro González. Lo fundamental es que exista un "marco legal" que ayude a amparar a su infancia. "Muchas veces los padres no actúan si no hay unas medidas", ha recogido la experta.
Privacidad en los adolescentes
Los adolescentes deben tener un control en el uso de las redes sociales, como acoge una ley australiana, que prohíbe su uso hasta los 16 años. En cuanto a los niños y niñas que utilizan las redes sociales como fuente para compartir su día a día, González ha recalcado que "los niños con 8 años no tienen un autocontrol para exponer su imagen". Una conducta que a una edad muy temprana puede generarles "problemas de autoestima graves", debido a los "comentarios negativos que reciben, la falta de autoestima por no tener suficientes likes", entre otras cuestiones de salid mental.
Apagar el móvil antes de irse a dormir
El acto de irse a dormir mirando el móvil es cada vez más habitual, una práctica nociva para nuestra salud. "Retrasa la generación de melatonina que se produce dos horas antes de dormir", ha concretado González. Una conducta que al realizarse de manera continua puede desencadenar en problemas graves. "Si se alarga en el tiempo puedo desarrollar un problema de trastorno del sueño y despertarme durante la noche", ha señalado.
"Hay que apagar el móvil o guardarlo, para poder estar presentes y mirarse a la cara"
Los adultos también utilizan los dispositivos digitales mientras se relacionan con su entorno, una práctica que cada vez vemos más en sociedad. Por ejemplo, cuando estamos reunidos con nuestros amigos, familia o pareja, seguimos cogiendo el móvil, por lo que dejamos de prestar atención al otro. "Nuestro cerebro es incapaz de hacer dos cosas al mismo tiempo sin restar calidad a una de ellas", ha remarcado, por ello, "lo más probable es que si estoy mirando el móvil y alguien me está hablando, es posible que esté prestando más atención a lo que estoy leyendo en el móvil que a lo que me esté contando la persona", ha añadido. La comunicación es clave para revertir los efectos de la falta de atención que genera en nuestro entorno. "Hay que hacer un esfuerzo, apagar el móvil o guardarlo, para poder estar presentes y mirarse a la cara", ha resaltado.
Leer y hacer deporte, dos alternativas a las pantallas
La sustitución de los dispositivos digitales por el deporte o la lectura se muestran como alternativas para disminuir las posibilidades de enganche en los niños y niñas. "Lo que sienten después de hacer deporte es un cansancio que te lleva a relajarte", sin embargo, el que ocurre después de jugar muchas horas con las pantallas, lo "identifican de manera diferente", ha asegurado. Además, según ha informado la socióloga, los expertos recomiendan la lectura, que "ayuda a centrar nuestra atención", teniendo en cuenta que las pantallas
"No regalar móviles" en Navidad
Con la llegada de la Navidad es usual que nos decantemos por regalar a los adolescentes algún dispositivo tecnológico como móviles, consolas o tablets. Es importante "fomentar la lectura" y "compensar el uso de la tecnología, regalando libros", ha aconsejado González, apostando por "algo más educativo", aunque sea a "cualquier edad". "Nos ayuda a contrarrestar los efectos que tiene la multitarea a nivel cerebral y el dinamismo general de las pantallas", ha concretado.
"Tenemos que conocer el entorno digital en el que se mueven nuestros hijos"
En el caso de querer regalar juegos para los niños y niñas, ha apuntado la socióloga, es más aconsejable hacerlo con "juegos de mesa que se puedan jugar con toda la familia", ha resaltado. La decisión de comprar algún videojuego interactivo debe ir acompañado de un control de uso en el espacio de la casa. "Que estén siempre en una zona común de la casa", ha concluido González.