La presidenta del PP de Lanzarote asegura que España vive una “crisis democrática severa”

La presidenta del Partido Popular de Lanzarote, y también presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, ha intervenido este sábado en la mesa redonda “La preservación de los valores democráticos en el debate parlamentario” celebrada dentro del acto nacional “Más España, más Europa”, organizado por el Partido Popular.
Astrid Pérez aseguró que los últimos cinco años “España está padeciendo una crisis democrática severa y se tambalean los pilares que sustentan nuestro sistema democrático”. Principios que pensábamos que ya eran algo asumidos y se daban por hechos, como la división de poderes, vuelven a estar cobrar actualidad y relevancia, apuntó.
La líder popular afirmó que, con la irrupción de los partidos populistas, que suelen ser antiparlamentarios, se profundizó aún más en una crisis ya existente con respecto al parlamentarismo pero, “es verdad, -manifestó-, que no es hasta los últimos cinco años cuando se han roto todos los consensos que se habían construido durante esta democracia y se está implantando lo que ahora se denomina la ideología del poder, una nueva institucionalidad basada fundamentalmente en el autoritarismo”.
Para Pérez, las declaraciones del presidente Sánchez cuando afirmó que la legislatura será larga con o sin el apoyo del legislativo, constituyen “la mayor declaración de autoritarismo de la época democrática”, porque la ausencia del debate parlamentario nos lleva por el camino de un poder absolutista.
“Hemos normalizado que legislar es convalidar decretos leyes cuando lo que debe haber es un debate de altura y de contenidos”. “El Parlamento y el Gobierno son órganos constitucionales diferenciados pero asistimos a una excesiva función legislativa por parte del ejecutivo, del gobierno”. Ademas de legislar y la función de control al gobierno, Astrid Pérez recordó que “son los parlamentos los que representan a la ciudadanía, el espacio donde se debate y se toman las decisiones colectivas en nombre del pueblo”.
“Desde que los ciudadanos perciban que los parlamentos pierden relevancia y dejen de ejercer la función de contrapeso respecto al poder ejecutivo del Gobierno, estamos fomentando la desafección del ciudadano respecto a las Cámaras y hacia el propio sistema democrático”, resaltó.