MEMORIA HISTÓRICA

El Monumento a los Caídos en la Plaza de la Iglesia de San Ginés, una anacrónica evocación del franquismo

Monumento a los Caídos, Plaza de Las Palmas, Arrecife. PORTADA
Monumento a los Caídos, Plaza de Las Palmas, Arrecife. PORTADA

Es un símbolo de claro carácter político y significación antidemocrática que llegó a acoger en el pasado numerosos actos de exaltación de la sublevación militar

El Monumento a los Caídos en la Plaza de la Iglesia de San Ginés, una anacrónica evocación del franquismo

Después de una larguísima y polémica tramitación, el pasado 16 de octubre el Cabildo de Lanzarote recibía la cooperación interadministrativa para acometer la rehabilitación de la Plaza de Las Palmas, tras su aprobación en la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Arrecife. El proyecto incluye la renovación del pavimento, la mejora de la accesibilidad y la integración de elementos arquitectónicos respetuosos con el valor histórico y patrimonial del entorno, dado que se encuentra en el área de influencia del Bien de Interés Cultural de la Iglesia de San Ginés.

Testigo de innumerables acontecimientos, muchos de ellos multitudinarios, la fisonomía actual de la Plaza de la Iglesia de San Ginés data de 1950 y es una creación de César Manrique, a quien el Ayuntamiento le encargó su embellecimiento. Instaló parterres, bancos y elementos decorativos con la colaboración de un joven Luis Morales Padrón, quien entonces trabajaba en el equipo municipal de mantenimiento. Fue la primera ocasión que ambos coincidieron en lo que resultaría ser una fructífera relación para Lanzarote.

Rinde culto a los golpistas que se sublevaron en 1936

Está fuera de toda duda que la plaza venía pidiendo a gritos su rehabilitación. De lo que no se habla públicamente es si, finalmente, se mantendrá o no el monumento que se alza en medio del espacio y que fue construido inmediatamente después de concluir la intervención diseñada por Manrique. La pieza rinde culto a los golpistas que se sublevaron en 1936 a las órdenes de Franco, como acredita una casi ilegible placa de azulejos situada al pie del monumento. Alrededor sobresalen varias palmeras que otorgan sombra y verdor al espacio.

El dictador visitó Lanzarote en 1950 e inauguró el Hospital Insular. Su estancia dejó como recuerdo el nombre General Franco estampado en la avenida marítima, hoy La Marina. Otro hito, aunque edificado años más tarde, sería el grupo escolar Generalísimo, posteriormente denominado La Destila, que incluía viviendas para maestros y maestras. Con motivo de aquella visita, también se erigió el Monumento a los Caídos con fondos donados, al parecer, por de la Jefatura Provincial del Movimiento y la obra benéfica de la Falange. La idea era conmemorar el aniversario de la fundación de la Falange y honrar al dictador.

Monumento bendecido años más tarde, en 1956

No consta que el monumento fuera inaugurado en 1950, pues no se bendijo hasta el 29 de octubre de 1956, para evocar un nuevo aniversario de la fundación de la Falange. Más de 90 años después del golpe de estado que dio lugar a la Guerra Civil, exhumados los restos del dictador del Valle de los Caídos, los signos y símbolos del franquismo han ido desapareciendo de las calles y las plazas de Arrecife. Todos menos uno.

Así pues, aún permanece en pie la Cruz de los Caídos en el centro la Plaza de la Iglesia de San Ginés y, por si alguien alberga dudas, debe desecharse por completo el carácter religioso del monumento a pesar del simbolismo cristiano que representa la cruz en la fe católica. Entre otros motivos, porque no se encuentra en un lugar de culto, sino en una plaza pública y porque se erigió para honrar a los vecinos pertenecientes a la facción ganadora que murieron en la Guerra Civil. Es un símbolo de claro carácter político y significación antidemocrática que llegó a acoger en el pasado numerosos actos de exaltación de la sublevación militar.

Manuel Fernández Hernández murió en La Isleta

La permanencia del Monumento a los Caídos es una ofensa a la Constitución Española y a la memoria de los lanzaroteños demócratas y leales a la República que perdieron la vida durante la contienda o como consecuencia de ella. De hecho, la Ley de Memoria Democrática busca reconocer, reparar y dignificar a las víctimas de la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura franquista (1939-1975). Su objetivo es fomentar el conocimiento y la preservación de la memoria histórica, promoviendo valores democráticos y de convivencia, y, entre sus medidas, destaca precisamente la resignificación de espacios vinculados al franquismo, eliminando símbolos que exalten esa etapa.

Ofensas. Muchas personas de la isla perdieron la vida o sufrieron represalias por el franquismo, pero citaremos tan solo tres nombres. Nacido en Arrecife en 1881, Manuel Fernández Hernández fue detenido en Arrecife por oponerse al golpe de estado contra la  II República y murió en el campo de concentración de La Isleta en 1936. Republicano, ilustrado y de izquierdas fue, sobre todo, un activista comprometido con su ciudad y su isla. Es Hijo Predilecto de Arrecife a título póstumo.

Conejeros muertos en Mauthausen y Gusen

Después del golpe militar y la posterior Guerra Civil española, fueron muchos los canarios de las islas orientales que se evadieron al continente africano, sobre todo marinos y pescadores. Era un territorio que conocían muy bien porque la flota pesquera insular faenaba habitualmente en aquellas aguas. Los tripulantes de unas dos docenas de embarcaciones aprovecharon su viaje al banco pesquero sahariano para pasarse al lado republicano, o simplemente para evitar ser movilizados por los golpistas. Es el caso de Pedro Noda de la Cruz, nacido en Yaiza en 1913, y Domingo L. Cedrés Arrocha, nacido en Papagayo en 1906.

Pedro Noda de la Cruz perdió la vida en el Campo de Concentración de Mauthausen el 6 de mayo de 1942, y Domingo L. Cedrés Arrocha murió el 18 de noviembre de 1941 en el Campo de Concentración de Gusen. Junto a veintisiete canarios más, ambos figuran en el listado de españoles muertos en los campos nazis de exterminio.

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