Todavía resuena el legado de Luis González Ramírez, cuando se cumplen 75 años de su fallecimiento

Monolito dedicado a Luis Ramírez González, en la plazoleta de La Florida.
Monolito dedicado a Luis Ramírez González, en la plazoleta de La Florida.
Sus restos yacen en el cementerio católico de La Villa, donde comparte con sus familiares el llamativo panteón de estructura piramidal y evidentes referencias masónicas
Todavía resuena el legado de Luis González Ramírez, cuando se cumplen 75 años de su fallecimiento

Todavía resuena el legado de Luis González Ramírez (El Islote, 1884-Barcelona, 1950) cuando se cumplen 75 años de su muerte, acaecida en la ciudad de Barcelona durante un viaje a Roma con motivo del jubileo del Año Santo. Quizá su nombre no signifique nada para la inmensa mayoría, pero sí lo hace su vistosa casa modernista en la Caleta de Famara, que entregó a la Iglesia y que se viene abajo carcomido por el mal de la maresía.

Casa modernista de la Caleta de Famara

No se recuerda a otro hombre tan generoso con su comunidad. Luis González Ramírez, mecenas y bienhechor, es conocido por sus donaciones con fines culturales o educativos. La Casa Palacio Herrera y Rojas, ubicada en la Villa, fue regalada al Cabildo con fines museísticos; el edificio de la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz de Arrecife tenía en su origen un propósito educativo para niños sin recursos; sus libros fueron a parar a la Biblioteca Municipal de Arrecife; y la fuente de la plaza de los Leones, en la Villa, fue donada al pueblo de Teguise.

Hasta ahora, los anhelos de restaurar la casa modernista de la Caleta de Famara han quedado en nada y, a este paso, acabará desapareciendo. La Casa Palacio Herrera y Rojas alberga la Oficina Técnica Municipal de Teguise: así que nada de museo, a pesar de la crónica publicada por Pronósticos en julio de 1946 titulada La Villa de Teguise y el Museo Marqués de Herrera, que enaltecía el gesto de regalar a toda la isla "una merecida obra de cultura y de arte".

El semanario Antena difundió en diciembre 1963, que, entre los acuerdos más importantes adoptados por la Corporación Insular recogidos en el acta de la sesión anterior aprobada, figuraba «la creación del Museo Agustín de Herrera, en la Villa de Teguise, que será instalado en el edificio donado a tal fin al Cabildo Insular por don Luis Ramírez González». Pero el propósito cayó en el olvido.

A favor de los árboles

El edificio de la Casa de la Cultura de Arrecife fue sede del Casino y del Ayuntamiento y, en la actualidad, sigue en perfecto estado de conservación y se destina a fines culturales. Sus libros seguramente seguirán en alguna biblioteca municipal y, por último, la plaza de los Leones sigue en su sitio, aunque con felinos de nueva creación. 1 Su pasión por los árboles es mucho menos conocida, pero apenas queda rastro de los ejemplares que plantó. Maruchi Rodríguez Armas, del Archivo Histórico de Teguise, ha constatado que, desde muy joven, Luis se comprometió con la arborización de Lanzarote y el desarrollo agrícola, hasta el punto de que, en 1916, ofreció un discurso a favor de los árboles en la Fiesta del Árbol de San Bartolomé. ¡Una Fiesta del Árbol en 1916!

Con motivo de la celebración, se plantaron un buen número de ejemplares en la plaza principal del pueblo, delante del ayuntamiento y de la iglesia parroquial. Acacias, eucaliptos y algarrobos aspiraban a proporcionar sombra y frescor al espacio público, pero, más de un siglo después, solo sobrevive el eucalipto situado en la fachada sur del templo.

Hijo Adoptivo de Teguise

En 1928, la labor de Luis González Ramírez contemplaba, entre otras acciones, la plantación de árboles en la mayor parte de las calles de La Villa, ya que el consistorio municipal le había facultado para dirigir los trabajos de arbolado, tarea que había venido realizando por cuenta propia, según recoge Maruchi. De hecho, en el Archivo Histórico de Teguise se conservan los recibís de los trabajos de la alameda de la plaza de la Constitución que Luís Ramírez presentó regularmente al Ayuntamiento.

Nacido en el seno de una familia pudiente, era una persona ilustrada y comprometida con su tiempo, muy activa en el espacio público y deseosa de contribuir a la mejora de su comunidad. Su infancia transcurrió en la vivienda donde hoy se alza Bodegas La Florida por lo que, justo al lado, en la plazoleta contigua, se instaló en 2018 un monolito en su recuerdo.

En 1925 se le concedió en usufructo el Castillo de Santa Bárbara, que se alza en la montaña de Guanapay, ocupándose de la reparación de la fortaleza. Fue consejero del Cabildo y alcalde de San Bartolomé en la antesala de la proclamación de la II República. En 1946 fue declarado Hijo Adoptivo de Teguise y tuvo una calle a su nombre en La Villa, la calle Correos, desde 1930 hasta el golpe militar del general Franco.

Becas perpetuas al estudio

Uno de sus legados se rescató en 2018, año en el que los ayuntamientos de Arrecife y San Bartolomé recuperaron las becas perpetuas al estudio que concediera en su momento Luis Ramírez González, y que se habían dejado de otorgar mucho antes de que concluyera el siglo XX. Las ayudas se crearon para beneficiar a jóvenes estudiantes de familias humildes y tienen una dotación de 500 euros.

En 2018, los ayuntamientos de Arrecife y San Bartolomé recuperaron las becas perpetuas al estudio que Luis Ramírez González concedió en su momento y que se habían dejado de otorgar mucho antes de que concluyera el siglo XX. Las ayudas se crearon para beneficiar a jóvenes estudiantes de familias humildes y tienen una dotación de 500 euros.

Sus restos yacen en el cementerio católico de La Villa, cerrado para estos menesteres desde hace décadas, donde comparte con sus familiares el llamativo panteón de estructura piramidal y evidentes referencias masónicas. Transcurrido más de un siglo desde aquellas plantaciones, para muchos el árbol sigue siendo un extraño en Lanzarote.

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