Opinión

Tareas pendientes

Apuramos las últimas horas para que Mariano Rajoy vuelva a ser presidente de España. Horas amargas, tristes, cargadas de reproches y de estupefacción. Estuvimos a punto de conseguirlo, parecía que podíamos asaltar el cielo en compañía y, de repente, el futuro vuelve a pintar de gris.
 
Entiendo y comparto la amargura y la tristeza. Comprendo los reproches y mi estupefacción se diría sin límites. No quiero, sin embargo, quedarme anclado ahí. Quiero escupir el sabor de la derrota. Quiero creer de nuevo que es posible. Que está en nuestras manos que esto no vuelva a suceder. Quiero creer y quiero hacer posible lo que quiero. Nadie nos va a regalar nada. Nadie va a hacer por nosotros la tarea que no aceptemos. Nos queda mucho (todo) por hacer.
 
Tenemos que darle de nuevo la vuelta al PSOE, para que siga siendo el PSOE. Pero tenemos que hacerlo desde nuestras raíces, con nuestra propia cultura. Sintiendo el legítimo orgullo de nuestra historia. Sin buscar referentes en el exterior. Sin tratar de parecernos a nadie. Sin asumir como propios los análisis que de nosotros hacen nuestros adversarios.
 
Muchas compañeras, muchos compañeros, recordarán mi eterna cantinela desde finales del 2011: no vamos a recuperarnos desde el miedo, este partido volverá a ser lo que debe ser el día que nos reivindiquemos a nosotros mismos, el día que defendamos públicamente la herencia de Zapatero.
 
“Quiero contribuir con mi trabajo a que el PSOE vuelva a ocupar el papel que merece porque creo que es lo mejor para mi país y para mi gente”
 
No se arregla con primarias en busca de un líder, o una lideresa, para que haga el milagro. No se arregla con cambios estatutarios, propuestas llamativas o rediseños del logo. Se logra volviendo a ser quienes somos-fuimos. En la calle: al lado de la gente que peor lo pasa. En las instituciones: defendiendo con uñas y dientes nuestros valores.
 
Sé que no es sencillo. Sé que nos esperan tiempos difíciles. Sé que la decisión de abstenernos nos ha roto por dentro, nos ha enfrentado a compañeras y compañeros que respetamos. Sé que nos cuesta entender por qué en este momento piensan diferente y (casi) nos parece una traición.
 
Pero te lo decía antes. Quiero escupir esa amargura. No quiero perder ni un minuto más en lamentaciones, ni en reproches. Quiero contribuir con mi trabajo a que el PSOE vuelva a ocupar el papel que merece porque creo que es lo mejor para mi país y para mi gente. Quiero que volvamos a ser vanguardia de la modernidad, de los valores cívicos, de la igualdad, de la libertad y la fraternidad.
 
Me paro y pienso: nos vamos a abstener con el Partido Popular, pero previamente otros nos votaron en contra. No quiero, sin embargo, quedarme sólo en ese análisis. Sé que el escenario político ha cambiado, sé que no podemos seguir avanzando en solitario. Sé que nos quedan por delante años en los que tejer confianza con la gente que se ha situado en otras opciones y lamento que a todos nos faltara altura de miras para haber hecho posible un cambio de gobierno, para que hubiera un gobierno del cambio.
 
Sé que nos esperan días duros. De reproches cruzados. Cuanto antes dejemos de arrojarnos supuestas responsabilidades y asumamos cada uno las nuestras, mejor. Este país no puede permitirse el lujo de una izquierda en retirada.
 
Carlos Espino, militante socialista

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