Tanausú Lemes

Sombra

7/11/2019
Mujeres tenían que ser. Un colectivo de mujeres arquitectas, ‘Cascos Púrpura’, han reivindicado la importancia y la necesidad de crear zonas de sombra en los espacios públicos de Santa Cruz de Tenerife a través de la plantación de árboles y de la construcción de parques y zonas verdes. Para ellas, plantar árboles supone una estrategia en la lucha contra el cambio climático, pues absorben CO2, garantizan sombra y evitan el fenómeno ‘isla de calor’ en las zonas urbanas. Y recuerdan, por último, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos un árbol por cada tres habitantes, y que estos deben estar repartidos por toda la trama urbana.
 
Echando cuentas, para empezar en Arrecife debería haber 20.000 árboles. En la ciudad hay un árbol por cada diez residentes, por lo que la ciudad necesita multiplicar por tres el número de árboles para situarse en los niveles recomendados por la OMS, según el inventario de los árboles del municipio. Este censo data de 2016 y arroja la presencia de 6.065 árboles y palmeras en Arrecife, por lo que, multiplicando, habría que alcanzar los 20.000 ejemplares para llegar al óptimo establecido por el organismo internacional. Para esta gente, los árboles no sólo ornamentan las calles, sino que ayudan a la mejora de la salud física y mental de sus habitantes.
 
Pero ni caso, oye. ¿Sombra? Para qué se necesita sombra en Arrecife, con lo fresquitos que van los conductores con el aire acondicionado en sus vehículos a motor, se interroga uno. Y apostilla: ¿Será para aparcar los coches a la sombra, ¿no?

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