Samuel Clavijo

Patrimonio histórico, un ejercicio de arbitrariedad

21/11/2020

Andamos desconcertados. No sólo con que caigan casas viejas en Arrecife o se intervengan otras con criterios laxos. Lo estamos porque lo que se cuela en los medios de comunicación es que se demuele el patrimonio y, entre el Cabildo y el Ayuntamiento, todos parecen echar balones fuera. Arrecife ha tenido varios inventarios, catálogos y propuestas de catálogos, y el último documento se vino abajo y por tanto quedaron sin protección decenas de inmuebles con valores más que evidentes.

Parece que desde el Cabildo se conmina al Ayuntamiento a que catalogue cuando le llegan las licencias de demolición de aquello que estuvo catalogado y ya no lo está, y, sobre sus competencias, pone condiciones a los propietarios de inmuebles que carecen de protección como si la tuvieran. Se la juega el Cabildo cuando insta a un propietario a que mantenga un inmueble que carece de una protección efectiva, y condiciona la intervención a la conservación de todo o parte del inmueble.

Causa perplejidad que el Cabildo inste a la inclusión en un catálogo determinado bien que ha quedado desprotegido, pues parece que no desean conocer cuáles son sus atribuciones con la nueva Ley de Patrimonio en la mano. Si una nueva norma, la Ley 11/ 2019, de 25 de abril de 2019, rige los destinos de los bienes culturales de la comunidad —mala ley, hecha a la medida del empresariado de la construcción— habría que proceder a su atenta lectura para aprovechar aquello que beneficie a nuestro esquilmado patrimonio. En el caso que nos ocupa, se trataría de no perder un valioso tiempo esperando a ver como el Ayuntamiento concede licencias de demolición porque no va a aprobar un catálogo en el que no cree.

Lo que deben hacer en el Cabildo es tirar del articulado de la Ley y hacer efectiva la protección

Lo que deben hacer en el Cabildo, y no es un consejo, sino su obligación, es tirar del articulado de la Ley y hacer efectiva la protección, con la inclusión de los bienes con valores en un Catálogo Insular. Es esta una figura que permite recoger a los que, no optando a ser declarados como Bien de Interés Cultural, cuentan con una relevancia a nivel insular. No hay más que decir que el patrimonio arquitectónico de Arrecife cuenta, sobradamente, con los valores suficientes para que sean parte, ya no de un catálogo municipal, sino insular, pues de hecho, los que han quedado sin protección, son los que pasarían a engrosar ese catálogo. El trabajo está hecho, pues se trata de pasar las fichas de los que aún quedan en pie del catálogo decaído al nuevo documento de ámbito insular.

Artículo 40.2. Los cabildos insulares son competentes para incoar, tramitar y resolver los procedimientos de inclusión de los bienes situados en su ámbito insular en el catálogo insular de bienes patrimoniales culturales.

Una supuesta conversación entre las responsables de ambas administraciones, de las que conocemos su buena sintonía, se podría producir de la siguiente manera:

-—Disculpa, alcaldesa. Me dicen mis técnicos que en uso de tus atribuciones, podrías proponer el inicio del procedimiento para la redacción de un nuevo catálogo de protección de Arrecife para ver si mantenemos lo poquito que queda.

—Ya les puedes decir a tus técnicos que, en uso de las tuyas, presidenta, te dignes iniciar el procedimiento para redactar el Catálogo Insular al que están obligados, si crees que en Arrecife hay algo que proteger.

Desde el Cabildo se exige al Ayuntamiento lo que la administración insular es incapaz de acometer

Las conclusiones que se extraen es que el Ayuntamiento incumple con su obligación de tener un catálogo actualizado. La segunda conclusión es que desde el Cabildo se exige al Ayuntamiento lo que la administración insular es incapaz de acometer: un catálogo de ámbito insular que recoja los bienes más valiosos de la capital. He aquí una buena muestra de la incompetencia de unos y otros.

Se ha perdido, y se pierde, tiempo y tras cada arbitrariedad desaparece alguna casa relevante. El Ayuntamiento, en un ejercicio de electoralismo puro y duro, no va a aprobar un catálogo en este momento en que se intenta reactivar la construcción de edificios de nueva planta en parcelas que ocupan casas viejas que ya no están protegidas. En el Cabildo lo saben, y habrá que conocer por qué los técnicos dejan a la consejera del área y presidenta de la institución con las vergüenzas al aire con este asunto tan delicado.

NOTA. Tarda esta comunidad, con un gobierno del PSOE, en proponer algunas modificaciones a una Ley de Patrimonio que hilvanó CC para que se garantizara unos niveles de intervencionismo tal, que supondrá en poco tiempo la destrucción de parte de los valores de nuestros bienes edificados aunque se encuentren protegidos. Al tiempo.

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