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Hay instalados cerca de un millar de contenedores

La recuperación de vidrio sigue al alza en la isla

biosferadigital 14/9/2018
La recuperación de vidrio se ha duplicado en el último decenio en Lanzarote, hasta superar en la actualidad los cinco millones de kilogramos anuales. La tercera parte del vidrio que se recupera sigue procediendo del municipio de Tías, que encabeza el volumen de recogida con más de 1.600 toneladas anuales. Le sigue muy de cerca Yaiza y a mayor distancia se encuentra Teguise. ¿Quiere decir esto que hay mayor conciencia medio ambiental en los tres municipios turísticos que en el resto? No lo parece, ya que hay que contabilizar a los visitantes como consumidores de vidrio y tener en cuenta la gran red de hostelería existente en los núcleos turísticos. 
 
En Lanzarote hay instalados cerca de un millar de contenedores de vidrio, pero sin ciudadanía responsable nadie depositaría vidrio en su interior. En la isla se recupera algo más de 25 kilogramos por persona y año, por término medio, incluyendo la población flotante (turistas promedio). Hace diez años no alcanzaba los catorce. Por otro lado, en el Complejo Ambiental de Zonzamas se lograr recuperar prácticamente el cien por cien del vidrio procedente de la recogida selectiva. 
 
El vidrio tiene la capacidad de retornar infinidad de veces
 
Arrecife, con cuatro de cada diez residentes, tan solo recupera poco más del diez ciento del vidrio en la isla. Está muy lejos del 90 por ciento, y más, que alcanzan países como Austria, Bélgica, Países Bajos y Suecia, mientras que en España el vidrio recuperado se acerca al 70 por ciento. 
 
Casi todos los territorios insulares han sido siempre los destinos finales para la mayor parte de los residuos en todo el planeta. Estos entran en las islas formando parte de los envases y embalajes de los bienes de producción y consumo, y en ellas se quedan agrandando los vertederos cuando no existen plantas de reciclaje. Este era el caso de Lanzarote, hasta que mejoró la gestión de los residuos.
 
Dado que no hay plantas de reciclaje en la isla, se procura enviar todos los residuos posibles a plantas ubicadas en otras latitudes. Así, hoy día, números residuos que antes colmataban el antiguo vertedero insular se envían a plantas de reciclaje situadas en Gran Canaria o la Península, retornando al ciclo productivo reconvertidos en nuevos envases y embalajes. Es el caso del vidrio, que tiene la capacidad de retornar infinitas veces.
 
Zonzamas cuenta con una zona para el vidrio procedente de la recogida selectiva
 
La planta de Zonzamas cuenta con una zona habilitada para gestionar el vidrio procedente de la recogida selectiva. Este espacio se compone de un muelle de descarga y de una explanada de acopio. Este vidrio, procedente de la recogida diaria de los 'iglús' de color verde, se descarga desde el muelle para propiciar su troceado. Luego, una pala mecánica voltea el vidrio acopiado para que se parta en pedazos aún más pequeños. Esto facilita el llenado de contenedores y el transporte del vidrio, que es enviado en contenedores a Gran Canaria por vía marítima desde el puerto de Arrecife.
 
Hay varias razones que invitan a los ciudadanos, en general, y a los empresarios de hostelería a separar en origen los residuos de vidrio, favoreciendo así su recogida y tratamiento. Entre ellas, sobresale la creciente conciencia medio ambiental, ya que cada vez son más las personas que interiorizan que un pequeño gesto individual supone un valioso compromiso con la salud del planeta.
Del vertedero al complejo ambiental
Una consecuencia lógica de la mayor responsabilidad ambiental es que los vertederos se han reconvertido en complejos ambientales, cuya misión es recuperar la mayor parte posible de los residuos para que puedan ser reciclados. Para ello, se cuenta con distintas instalaciones de clasificación y tratamiento de residuos, permitiendo que estos materiales continúen el ciclo y sean enviados a plantas de reciclaje.
 
La reutilización de los residuos, su separación en origen y su reciclado suponen una significativa reducción de los restos destinados al vertedero. Además, permiten ahorrar recursos naturales y materias primas, que son cada vez más escasas. El vidrio reciclado reduce la contaminación del aire en aproximadamente un 20 por ciento, frente al vidrio nuevo.

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