Top Secret, 16 de septiembre de 2020

Inmenso mestizaje cultural

16/9/2020

Inmenso mestizaje cultural

El politólogo, filósofo, sociólogo y catedrático francés de origen argelino Sami Naïr, reflexionaba este lunes en El País que quizá haya llegado la hora de asumir que estamos en tiempos de un inmenso mestizaje cultural. Imparable, además. Naïr, especialista en movimientos migratorios, es una voz más que autorizada en la materia. Admirador de la obra y la filosofía de César Manrique, ha intervenido en varias ocasiones en actividades organizadas por la Fundación que lleva el nombre de nuestro artista más universal. En el artículo de este lunes, que llamó La hoguera de Moria, el pesador reflexiona a partir de la más reciente tragedia en el campo de refugiados de la isla de Lesbos donde, en un espacio pensado para 2.500 personas, se hacinan unas 13.000 de las que 4.000 son menores. Nota al margen: y nosotros en pleno debate de si es conveniente, o no, llevar los niños a la escuela. Sami Naïr considera que debemos asumir ya el ‘inmenso mestizaje cultural’ por una sencilla razón, además muy fácil de entender: ‘la voluntad de circulación de las personas ante una real y exponencial desigualdad estructural mundial’. Eso no lo para nadie.

Sin freno

A través de mafias o en ausencia de ellas, el ser humano no sólo tiene el derecho de procurar una mejor vida para los suyos, sino que es su deber. Y si en esta parte del planeta Europa representa todo aquello que anhelan, a Europa tratarán de llegar sean cuales sean las puertas de entrada. Nadie elige donde nacer. Y causa cierto sonrojo admitir de forma natural la libertad de circulación de capitales y mercancías, como subraya el politólogo, y rechazar a nuestros iguales. Canarias, y España entera, vivió sus buenos tiempos de migraciones. Cuba, Venezuela, Alemania, Suiza….fueron en su tiempo para nuestros mayores -muchos viven aun y nos lo pueden seguir contando- lo que ahora representa España, Malta, Italia o Grecia para las gentes que más sufren en Oriente Medio y África. Y vayan a pedirles papeles a la miseria.  El próximo 30 de septiembre parece que la Comisión Europea va a presentar una propuesta para la política migratoria. Es de esperar que vaya mucho más allá del simple reparto por cuotas de los migrantes.

De fondo

Asumido ya que la situación no es coyuntural, sino estructural, Europa ha de vencer esas resistencias políticas interiores de los países miembros -populistas las más de las veces- para fijar criterios firmes que han de sustentarse inequívocamente en una base común: la de la dignidad humana. A partir de ahí, abordar las distintas líneas de actuación: desde la acogida -indignan las reticencias de Francia y Alemania (146 millones de habitantes) para acoger 400 menores no acompañados- hasta el establecimiento de políticas de cooperación migratoria con los países fronterizos, como también recuerda Sami Naïr. La Unión Europea, pese a su poderío -27 estados miembros, 450 millones de habitantes- no puede cargar en solitario las acciones que terminen con el desequilibrio económico en el planeta. Pero sí ha de ser capaz, mientras, de acoger, con la dignidad que merecen, a los seres humanos que buscan un futuro mejor o, simplemente, un futuro. En 2019 tocaron a las puertas de Europa 110.000 almas. El mundo es de todos.

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