Ginés Díaz Pallarés

Creer o no en dios

8/9/2019
La pregunta de si creo en dios o no creo en dios, o si crees en dios o no crees en dios —en cualquiera de sus variantes—, no me interesa, no me dice nada y son asuntos personales las creencias de cada cual. La pregunta que a mí interesa es: ¿existe o no existe? Y ahí estoy, en decidir primero si soy capaz de aprehender qué es 'existe' y qué es 'no existe'. Porque enunciar ‘qué es’ de algo que no existe ya es un boyo.
 
La cuestión pues pasa a ser, lo que no existe ¿es algo? ¿Puede haber existencia si no hay no existencia? Lo que existe debió salir de la no existencia. Lo que no existe de alguna manera sería impulsor de lo que existe. Me pasa lo mismo con el big bang. Al no entender las matemáticas profundas, pues me tengo que agarrar a mi intuición e imaginación, eso estando sobradamente al tanto de que en asuntos de la física de lo pequeño, la cuántica, la intuición sirve más que nada para confundirte.
 
Pero volvemos. Hay algo muy chinijo, muy comprimido —una singularidad lo llaman—, que "revienta" y aquí estamos. Y cuando te preguntas torpemente si siempre existió ese algo pues te cae que lo de "siempre" no tiene sentido porque el tiempo también comenzó ahí. Si es así, esa singularidad existía en un tiempo que no existía. Y en un espacio que no existía. Digo yo que son inseparables el espacio y el tiempo. Así que me termino hartando y se me ocurre pensar que dios es ese no existir y por lo tanto existe, pero no existe.
 
Y así vivo, porque al fin y al cabo uno es una singularidad o millones inimaginables de singularidades, y como tal fluctua entre la existencia y la no existencia. Así que este tipo no tiene la más mínima duda de que dios existe y no existe. Lo fascinante es que cuando dios existe, todo deja de existir. Y entonces, inspiras, expiras y comienza una vez más el espacio y el tiempo y Él deja de existir. O Ella. Pero no se preocupen por eso, porque lo que no existe no tiene ni género ni nada de nada.

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