Domingo Rivero

Océanos, los pulmones encharcados

10/6/2020
En Lanzarote podría parecer que el mar solo es un medio de vida para nuestros pescadores, una despensa para completar nuestra alimentación o un recurso económico imprescindible para el sector turístico. Pero el océano que nos rodea es ante todo el gran pulmón del planeta, que libera entre el 50% y el 85% del oxígeno que respiramos. 
 
Hasta ahora existía la creencia de que el pulmón del planeta se encontraba en los bosques y selvas. Sin embargo, los estudios científicos han demostrado que son los microorganismos que viven en los océanos (fundamentalmente el fitoplancton) los que eliminan una gran parte del carbono (CO2) que los humanos vertimos de forma descontrolada a la atmósfera.
Las basuras marinas que generan los plásticos es una pandemia mundial
 
Y el objetivo prioritario de Lanzarote es cuidar de nuestros pulmones que, por desgracia, están cada vez más encharcados lo que podría generar en una muerte irreversible del planeta. Es cierto que somos una pequeña isla en medio del Océano Atlántico pero nuestras acciones, las individuales como las públicas, deben estar encaminadas a conservar la biodiversidad marina. 
 
La destrucción de los hábitats marinos y costeros, la contaminación por vertidos y plásticos y las prácticas no sostenibles derivadas en gran parte por el turismo de masas son algunas de las múltiples amenazas que sufre el océano.
 
Nadie pone en duda ya que las basuras marinas que generan los plásticos es una pandemia mundial que está acabando con la biodiversidad marina. El último informe del Programa de Seguimiento de Basuras Marinas en Playas del Ministerio de Transición Ecológico estima que el 26% de las basuras marinas que se encuentran en el litoral español proceden del uso turístico de nuestras costas. 
 
Y aquí Lanzarote tiene mucho que decir. No vale con campañas bienintencionadas para limpiar nuestras costas y fondos marinos de plásticos (que, por supuesto, tienen que seguir celebrándose como forma de concienciación ciudadana) sino que debemos ir más allá con una estrategia integral que incluya al sector turístico.
Corremos el riesgo que Lanzarote sea en su totalidad un Museo del Mar
 
Una apuesta que gire en torno a lo que se denomina la Economía Azul, que además es una de las líneas estratégicas para el desarrollo sostenible de la Unión Europea (UE). Y no hablamos de esquilmar los océanos sino de una economía verde que permita la gestión eficaz y sostenible de los recursos marinos: energías renovables, alimentos, turismo costero, biotecnología marina o acuicultura.
 
El Gobierno de Canarias ya ha retomado la Estrategia Canaria de Economía Azul encaminada a situar al Archipiélago a la vanguardia de esta iniciativa mundial. Una estrategia que Lanzarote debe aprovechar, aún más si cabe, tras la crisis provocada por el coronavirus.
 
Si no, corremos el riesgo que Lanzarote sea en su totalidad un Museo del Mar. Y al final ya no tendríamos que seguir dándole vueltas a la idea de poner en marcha esas instalaciones para exponer con orgullo nuestro pasado sino que exhibiríamos el fracaso del ser humano.

Añadir nuevo comentario