José Antonio González

La prepotencia de un inspector médico

16/4/2018
Vaya por delante el enorme respeto que me merecen la inmensa mayoría de los funcionarios y funcionarias. Creo sinceramente que esa mayoría son grandes profesionales y se desviven por ayudar a los ciudadanos en sus trámites con la Administración. Por desgracia existen excepciones. 
 
Después de 14 meses de baja laboral en los que me he sometido a una delicada operación, muchas pruebas médicas de variado tipo y tratamientos muy agresivos, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) me citó para ser evaluado por Inspección Médica y valorar si correspondía o no ampliar el plazo de la baja laboral. 
 
A mediados de marzo recibí una llamada para comunicarme que tendría que asistir a una cita con el inspector médico del INSS en Arrecife. La persona que me llamó me indicó que debía aportar los informes médicos relativos a mi enfermedad, así que al día siguiente los solicité en el Servicio de Atención al Paciente del Hospital José Molina Orosa.
 
Tres semanas después llegó la fecha de la cita sin que el hospital hubiera remitido los informes. Con cierta inquietud por no tener los documentos que me habían requerido, asistí a la entrevista con el inspector. Dos cosas me hacían sentir algo aliviado. Una era saber que yo había pedido los informes. La otra era tener la seguridad de que la Ley de Procedimiento Administrativo (Artículo 53, d) le otorga el derecho a los ciudadanos a no presentar documentos que ya obren en poder de la Administraciones Públicas. 
 
Aunque mucha gente no lo sabe, artículo 28, 2 de la misma Ley, en realidad son las Administraciones Públicas las que “deberán recabar los documentos electrónicamente a través de sus redes corporativas. Dicho de otro modo, que no nos pueden pedir documentos que ellos ya tienen. El objetivo de estos preceptos legales es justamente no marear al ciudadano. Por cierto, en este caso, ciudadanos y ciudadanas enfermas que han de estar del tingo al tango buscando papeles que ellos (la Administración) ya tienen. 
 
Reconozco que sentía esa “lógica” intranquilidad que suelen producir este tipo de trámites. El funcionario me pidió el DNI y a continuación pregunta por los informes. Con toda humildad le expliqué que no disponía de ellos porque el hospital no me los había entregado, a pesar de que hacía varias semanas que los había pedido. El funcionario me responde que es mi obligación traerlos. Intenté razonar que no era culpa mía que el hospital no los hubiese entregado y que no es cierto que el usuario tenga obligación de llevarlos, pues es la Administración la que tiene en su poder los informes, y por tanto son esos organismos (en este caso la Seguridad Social, el Servicio Canario de la Salud y el INSS) los que deberían pedírselos unos a otros. Así y todo, le indiqué al funcionario que estaba a su disposición para contestar a cuantas preguntas estimase pertinente hacerme. Entonces el funcionario se pone bruscamente en pie y dice que “esto no funciona así”, que sin los informes no es posible hacer la entrevista, que va a dar por concluida la reunión y que me daría una nueva cita para otro día, cuando yo le lleve los informes y “esté menos nervioso”. La realidad es que el único que parecía estar nervioso era él, que me hablaba de pie y sin querer escuchar nada de lo que yo intentaba decir.
 
Traté de explicarle al funcionario que no entendía el motivo de su actitud ni mucho menos las formas que estaba empleando, pero resultó imposible argumentar nada porque el funcionario me interrumpía cada vez que intentaba decir algo. Y cuando ya creía que la (no) entrevista había finalizado porque así lo había decidido el funcionario, de repente éste cambia de opinión y llama a la vigilante de seguridad que presta servicios en esas oficinas para que estuviera presente en el despacho. Acto seguido, con la vigilante presente, el funcionario inició el cuestionario sobre mi enfermedad. Ese mismo cuestionario que unos minutos antes, según él, era imposible hacer por no haber llevado los informes médicos.
 
Como quiera que uno no anda muy bien de reflejos -medicinas que los mermen no faltan-, empecé a contestar a todo lo que el funcionario me preguntaba en presencia de la vigilante de seguridad. Cuál es su enfermedad, cuándo lo operaron, a qué tratamiento ha sido sometido, etcétera. Y mientras iba contestando a las preguntas, sumido ya en un abatimiento absoluto, me voy percatando de que un señor funcionario está vulnerando mi derecho a la intimidad, a la privacidad de mis datos médicos. Me voy dando cuenta de que ese señor ha traído a la vigilante para restringir mi derecho a poder replicarle. Me doy cuenta, en definitiva, que me están tratando como a un pelele y que el único objetivo de ese señor era humillarme y doblegarme.
 
Según la Constitución Española este es un país social, democrático y de derecho. Pero entonces te das cuenta de que un funcionario, obligado por ley a acatar el ordenamiento jurídico, acaba de pisotear tus derechos además de tratarte con prepotencia y hasta con desprecio. Por supuesto que ya he presentado una queja formal ante el INNS pero eso no me parecía suficiente y decidí escribir estas líneas para que el caso sea conocido por la ciudadanía. Lo hago también porque mucho me temo que la actitud de este señor conmigo no ha sido una excepción, sino que más bien suele ser su conducta habitual. Su prepotencia y malos modos tienen fama en la isla. Y por lo que se ve, se la ha ganado a pulso.
 
No es necesario salir de la propia oficina del INSS de Lanzarote para encontrar a funcionarios/as que son realmente amables y que se desviven por dar un servicio correcto al ciudadano. Lástima que la actitud de un solo señor pueda echar a perder la reputación y el esfuerzo que otros compañeros suyos realizan. 
 
Espero que la queja presentada en el INSS, así como esta denuncia pública, hagan que algún responsable se interese por este asunto y averigue qué sucede en ESE despacho en el que la gente entra con enfermedades y sale de allí igual de enfermos, pero humillados.

7 Comentarios

Totalmente de acuerdo contigo ese mismo trato recibimos nosotros, un señor prepotente y mal educado al que no le interesa lo que te pasa, solo quiere dar altas sin estar curado. Le han puesto para eso sin más. Yo pasé un calvario durante mi baja denunciando cada momento. Los informes los tienen ellos, pero te toca gastarte el dinero con prueblas periciales y abogados y encima de estar hecho una mierda te coges una depresión de caballo por esa gente tan poco humana que solo saben hacerte dos tonterías a ver como andas o como tienes los refrejos y que pretenden después de todas las medicinas que tomas que te levantes. Como me dijo a mí, tienes que estar en silla ruedas para darte una incapacidad, que habían dado muchas lo que yo contesté que habia quien no se lo merecía pero eso se lo dieron ellos. Pagan justos por pecadores. Es una verguenza de inspección
Lamentablemente, yo también lo he sufrido y sigo sufriendo. No solo ocurre aquí en Lanzarote, sino en muchisimas otras Comunidades. Y aseguro que ni estando en sillas de ruedas te conceden una incapacidad...ni cuando padeces un Cáncer..a no ser que estés en estado ya avanzado. Lamentablemente si..si hay que ir a medicos ...hacer un periplo de medicos....psicologos...informes ..pruebas y como no..abogados y un gasto de dinero inaceptable y para muchos inalcanzable.
Si tengo entendido q el trato es vejatorio a las personas q sufren ya de por sí una enfermedad como para q encima toque vivir experiencias tan inhumanas tomen medidas en el asunto ya por favor está bien aquí en corresponda solucionar este atropello son muchos casos
Yo opino igual, por desgracia tambien me toco vivir una mala esperiencia con ese señor, no tiene consideración con las personas, se piensa que vamos solo buscando una incapacidad, a mi me dieron el alta para trabajar en agosto por una fracutura y luxación de tobillo, operada y con placa y tornillos, según ellos ya estaba apta para trabajar y yo no pude caminar hasta enero del año siguiente, pero según ellos estaba perfecta para trabajar y mi trabajo es de gobernanta d hotel q lo más que hago es caminar, ósea fatal esos meses sin cobrar nada y sin poder trabajarp
También denuncia en las autoridades
No estoy de acuerdo con lo que dicen. Yo pase por la mutua y después por el inspector medico tengo que decir que la mutua y el inspector fueron quien me ayudaron a que me dieran una segunda opinión y me trataron muy bien, tanto ese señor como la señorita. Siempre le estaré muy agradecida a la mutua y inspectores. Muchas gracias.
Hola buenas!! Mientras leía a José Antonio me sentía identificada. Pues me pasó algo similar. Me llamaron de inspección por la seguridad social para darme cita,hace unos días, ya que voy hacer un año de baja por tema de cervicales y dolor en mi brazo (sin decirme que llevara nada) asistí a mi cita y nada más entrar me preguntó q si llevaba los informes médicos y respondí que nadie me había dicho y sin dejarme terminar de hablar me dijo "si que te lo dijeron cuando te llamaron" y le dije otra vez q nadie me avisó q de saberlo los habría pedido, pero q no obstante yo había llevado los partes médicos y los pocos informes (el de urgencias q m lo dieron hace un año) y alguno más que tenía de hace meses, total q me puse a buscar en mi carpeta y derrepente me quita mi carpeta de mis manos y me dice tu busca aquí y yo busco aquí y se puso a rebuscar en mis papeles, y le dije q en esa carpeta llevaba papeles personales y de cosas q no tenían q ver con la baja, le dió igual y siguió rebuscando. Seguido de eso yo quería hablar para explicarle cómo me sentía con el brazo y me interrumpía y no me dejaba hablar.. y ya para el colmo se puso a atender llamadas personales allí delante mía sin cortarse ni un pelo ( y llamadas no de un minuto precisamente) . Luego le dije q si podía hablar y explicarle cómo me sentía y prácticamente ignorandome cuando le explicaba . Me preguntó que qué tipo de sujetador llevaba, y q si era deportivo ya que yo fui en leguins y deportivas xq me es más cómodo a mi, pues me dijo q me quitara la blusa y q me paseara por la consulta, luego me dijo q hiciera algunos movimientos con el brazo sin ningún tacto y yo le decía q me dolía mucho y recuerdo q uno d los movimientos era q lleve mi brazo hacia la espalda como para coger el sujetador y mi brazo no llegaba ya q tengo limitaciones con el, vino y se puso detrás y me estiró el el brazo haciéndome mucho daño. Pues si ya me dolía el brazo salí peor de todo lo q m hizo. Luego se puso a escribir y a escribir en el ordenador, me hizo algunas preguntas y luego me dice aquí tiene el alta señorita para q se incorpore mañana, y yo estaba anonadada, y seguido le digo pero q me está diciendo si estoy q no puedo con el dolor del brazo? Y seguido se levantó y salió sin decirme nada y yo venga a esperarle hasta q llega la de seguridad y me dice que dice el médico q te vayas que ya ha terminado contigo. Y yo totalmente descolocada salía hablando con la de seguridad y le dije que me parece una falta de respeto muy grande hacía mi y que eso era de muy mal educado dejarme así con la palabra en la boca y mandarme a echar con la de seguridad. Total q salí y me entró tal impotencia y tal nervios q me dió un ataque de ansiedad. Hoy he ido a ponerle una queja, pero como dice José Antonio, siento q no era suficiente y quería denunciarlo por aquí también por el trato vejatorio, por tal desprecio y humillante total. Esto ha sido hace un par de días y no veas que nervios he cogido con todo esto y sobre todo la impotencia, porque estoy segura de q este señor está acostumbrado a tratar de esa forma a las personas. Ojalá quede estas cosas no se repitan porque no es justo que uno ya bastante tiene con el agobio de estar así sin poder hacer apenas cosas y que encima te traten de tal forma. Todas las personas merecemos respeto!

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