Mariluz Fajardo

Funcionarios caníbales

14/3/2019
Afirmar a estas alturas de la película que el acoso laboral es una lacra social no es decir algo que ignore la mayoría, por lo que a nadie debería sorprender. Sin embargo, si afirmamos que hay acoso laboral en el ámbito de las administraciones públicas, sí puede haber cierta sorpresa. 
 
El acoso laboral en el ámbito privado suele suponer el silencio de la víctima y la complicidad de compañeros de trabajo, justificado por la precariedad laboral y el miedo a la pérdida del puesto. Sin embargo, puede causar sorpresa si el acoso se produce en una administración pública, pues la condición de funcionario debería liberar a víctimas y testigos del miedo a las represalias. 
 
Cierto es que el acosador o maltratador nace y no se hace, y ninguna administración pública está libre de que por los dados del destino le toque la desgracia de sufrir a un maltratador. Con eso debemos contar. Pero lo que resulta sorprendente y completamente inaudito es contar con personas cómplices que están dispuestos a defender a un supuesto acosador siendo plenamente conscientes de la naturaleza abyecta de aquél. Esa complicidad los convierte igualmente en maltratadores.
 
Imaginemos que un funcionario de alto rango es denunciado por acoso laboral
La impunidad con la que se actúa resulta absolutamente incomprensible. En ocasiones se han contado historias de acoso entre funcionarios pero algunas, por tan increíbles, parece poco propio otorgársele crédito alguno. Imaginemos que un funcionario de alto rango es denunciado por acoso laboral. Que pasan semanas y nadie mueve un papel. Que, con posterioridad, se designa a un instructor del procedimiento por acoso, el cual, casualmente, tiene cenas íntimas con el acosador denunciado y que no manifiesta reparo alguno en declarar que no hay motivo para ser recusado. Que las responsables funcionarias de Recursos Humanos se reúnen con el acosador para diseñar la estrategia de defensa. 
 
Pensarás que la historia, por irreal, no es creíble. Estoy de acuerdo. En una vuelta más de tuerca, añade algo de morbo. La prima de la víctima también funcionaria se dedica a llamar a los posibles testigos del acoso para animarlos a que declaren que ni oyeron ni vieron nada cuando el maltratador hacía de las suyas. Dirás que me estoy pasando de frenada. Lo sé, pero procede aclarar en este punto que los negocios del marido de la prima prosperaron gracias al acosador. Por tanto, las preferencias cariñosas de la prima quedan perfectamente decantadas, no del lado de la sangre, sino de determinado interés, ese que excede el de los afectos.
 
La historia, amén de penosa, de ser cierta, sería de juzgado de guardia
Así como para rematar, un grupo de incondicionales fans, también funcionarias, organizan una comida homenaje al acosador, apartado temporal y convenientemente en otra administración en la que maneja la redacción de documentos esenciales para el desarrollo de determinada comunidad hablamos de urbanismo. Tú dirás: “Mujer, igual no sabían que era un acosador”. Ya. Pero imagínate que delante de toda la tropa se dedicara a insultarla, a vejarla y a desprestigiarla y sin que nadie emitiese el más mínimo reparo a semejantes comentarios. Además, en determinadas administraciones todo se sabe. Como agravante, cabría señalar el hecho de que sea posible, con la que está cayendo, que en el dramático terreno de las ofensas a la mujer, haya mujeres que se apunten a machacar a su igual. Debe ser algo atávico y primitivo que se relaciona con eliminar a las competidoras. Tal que animales.
 
Esa historia no puede ser cierta, pensarás, pues los funcionarios no pueden comportarse de forma tan deleznable, ni las mujeres, en calidad de tales, puedan ser tan insolidarias. Estoy de acuerdo. Pero podría pasar en cualquier lugar. Pasa, de hecho, en algunos lugares.
 
Podríamos situar la historia en La Graciosa, pero allí, por suerte, no han constituido un Cabildo como el que retratamos. La historia, amén de penosa, de ser cierta, sería de juzgado de guardia. Y no, no sucede en Lanzarote el hecho que contamos, ni tal cual lo contamos.

13 Comentarios

En Fuerteventura?
Trabajo en el Cabildo de Fuerteventura y pasa tal y como se cuenta. Todas somos cómplices pero yo no puedo jugarme mi pan.
Lo que se cuenta es muy grave. Hace tiempo que me escuche los detalles de esa historia. No digo nombres aunque son conocidos.
Asunto espinoso y delicado. Hasta miedo da leer el artículo, más si tenemos en cuenta quienes son los implicados.
Que fuerte!
Recursos humanos ha tapado más casos de acoso.
Yo creo que la historia está sacada de un caso que sucedió hace unos años por aquí. Ha cambiado algunos personajes para que no coincidiera mucho. Pero básicamente es lo que sucedió.
Casos como el que se cuenta en el artículo han sucedido en muchos sitios. La prueba es que hay comentarios que lo identifican con hechos que suceden o han sucedido en islas diferentes.
Chicharrero está historia que describe muy bien el artículo es reciente y pado en el Cabildo y los personajes son los que son y la fiesta que le dieron algunos compañeros al protagonista, posicionandose claramente es real. Ellos mismo se han identificado con el presunto acosador.
Estos hechos relatados han pasado en el Cabildo de Fuerteventura y no hay más que decir, todo lo que se cuenta con coma y puntos.
No discuto si la historia es actual y está sucediendo en un cabildo. Sin embargo, una historia como esa paso por aquí, aunque con algún matiz diferente que achaque inicialmente a la voluntad de su autora de no contarla literalmente. Además, deduje que la autora no la sitúa intencionadamente en ninguna isla para que seamos las personas que comentamos el artículo las que la situemos. Es un juego. Da unos datos y nosotros los asociamos a las situaciones que conocemos. Me parece que esa es la intención de la autora. Pero me puedo equivocar en sus intenciones aunque no en los hechos que conozco y que pasaron por aquí y que nunca salieron a La Luz pública.
Por mi consulta han pasado algunas historias como esa: complicidad de compañeros de trabajo con el acosador, incluso de familiares del acosado/a,. El debate no está en si la historia coincide con hechos que podamos conocer en nuestro ámbito sino en como es posible que estas situaciones sucedan en una Administración Pública.
El 99% de lo que narra el artículo está pasando en el Cabildo de Fuerteventura, solo le falta añadir a las incondicionales funcionarias una Consejera incondicional que le reia las gracias machistas al anfitrión acosador, una lastima de Consejera

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