Ginés Díaz Pallarés

El SU SU

11/7/2019
Los dos grandes motivos sugeridos por la ciencia para que el homo desarrollara su cerebro y conciencia (que no saben bien lo que es) son la SUpervivencia y el SUfrimiento. Parece (dicen) que el superar esos escollos nos llevó a evolucionar y asociarnos de la forma tan rápida que lo hicimos. Ya sea desde la visión de que todo está en el cerebro o la visión del exocerebro añadido (Esto es lo que leo en todas partes). 
 
Pero yo sugiero que tal vez fueran el placer, los estímulos agradables, el percatarse que la vida podía ser algo más que supervivencia y estrés lo que nos hizo evolucionar. Y tal vez nos hicimos más inteligentes y violentos no por competir por recursos básicos, sino por competir por formas y recursos placenteros (físicos y espirituales). Por bienestar. A lo que hubo que añadirle buenas dosis de cooperación. 
 
Me estoy refiriendo solo al último ciclo, al que nos hizo Sapiens. Y tal vez la distorsión y perversión de estos conceptos sean los que nos puedan arrastrar de nuevo a situaciones de supervivencia y sufrimiento inconcebibles ahora y antes. A nosotros, los más, ya están en ella. Por y para nosotros (nuestro bienestar).
 
Somos un ecosistema único con una capacidad autónoma e inaudita de sentir gozo, alegría y armonía
Y ahí es donde retomo la ecología. Somos un ecosistema único con una capacidad autónoma e inaudita de sentir gozo, alegría y armonía. Además, un tipo de sensaciones estas no extraíbles por la fuerza. No vendibles a voluntad. Es decir fuera de mercado. Así pues, lo normal es que si uno enuncia esto, toda la industria del bienestar te caiga encima con todo su poder. Toda la cultura del ego, de la seguridad, de la competencia, del divertimento, del agravio, de la comodidad, etc., etc. Y lo genial es que te cae encima desde dentro de ti, desde lo más profundo de tu psique y tus arraigos religiosos políticos y culturales. 
 
Así pues, en un momento dado me planto ante el espejo y me siento, pero rodando la silla un metro a un lado, de forma que ves el espejo pero no te ves a ti, pero sí ves todo lo demás (tanto dentro como fuera del espejo), es decir esta todo, menos tú (en una habitación cerrada y abierta al mundo). Y todo, si no estás tú, no tiene valor, sea oro, tecnología, dulces… lo que sea. No es, está inanimado. Y sin embargo, ahí siguen el gozo y la alegría. Ruedo la silla, me veo y retomo también la armonía. Y recuerdo que de todo, solo yo soy ese gozo y alegría. Y como decía la canción "ni se compra ni se vende el cariño verdadero…". Dicho. ¡Ñosssss, qué vergüenza!
 
Así pues, si evolucionamos en busca del bienestar y no redefinimos donde está, pues nos la meten hasta atrás. Se llama ¿involución? En realidad, lo que sucede es que ese bienestar se ha hecho autónomo y se alimenta de nosotros. Ya es un "estado". ¿Y qué crea? ¿Malestar? Y entonces me pregunto, ¿no es algo estúpido volver a "matarnos o dejar dejar morir al otro" por ese bienestar? El de SU excelencia, SU señoría. El SU SU… En definitiva, ni es nuestro "estado" ni es nuestro bienestar. Y es genocida. Contra el sapiens y contra tod@s los demás. Y además, ni tan siquiera es independiente. Esto es ecología para mí, a día de hoy. Escuchando al rayo verde. Al Sol.

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