Pablo Jerez Sabater

Santiago Alemán, ese artista

10/10/2017

La Escuela de Arte Pancho Lasso acoge desde el pasado 20 de septiembre una exposición dedicada al que fuera durante más de treinta años profesor de esta institución, Santiago Alemán. En ella se puede encontrar un amplio registro de formatos y técnicas: de la forma gráfica al volumen. Y todo ello recorriendo varias décadas, lo cual casi suena a antología o retrospectiva, si no fuera porque la coherencia narrativa es de un presente muy rotundo.

El paisaje de Lanzarote emerge con fuerza en el recorrido. Aunque hay una buena representación de obras figurativas y alguna abstracción –sobre todo en la primera parte de la exposición y de un pasado aún no tan remoto- es quizá la soledad telúrica de las tierra volcánica lo que más impresiona al espectador. En esta serie de obras Santiago Alemán juega a ser una suerte de geólogo, despiezando el paisaje en capas de tierra y color, como un paleontólogo de la pintura, o quizá como un cirujano de la línea. Allí, todo lo que se ve, es realidad. Es fuerza. Es magia. Es Santiago Alemán en estado puro.
 
El carácter que imprime a la obra gráfica es lo que realmente atrapa. Tiene fuerza. Eso que podríamos denominar panteísmo en  sentido figurativo. Resume en trazos y color lo que encierra el volcán, el rofe y la cal. El rojo, el negro y el blanco. Pasión, oscuridad y luz. Y cielos. ¡Y vaya cielos! Atmósferas etéreas que amanecen y se acuestan bañadas por estrellas que hacen aún más intenso el paisaje conejero. Es tal la sublimación del paisaje que Kant habría firmado una de sus categorías estéticas con cualquiera de estas obras. Hay una naturaleza que emerge de una tierra donde la vida es latente en contraposición a la soledad de las viviendas.
 
Y hay bocetos. Y hay propuestas escultóricas. Y hay hasta personajes caricaturizados. Porque, de alguna manera, en eso consiste el hecho artístico. En una idea, una construcción y su plasmación posterior. Es un proceso de creación innata. Es la Lanzarote imaginada por Santiago Alemán, ese artista.
 
Pablo Jerez Sabater, profesor de Historia del Arte en la Escuela de Arte Pancho Lasso

2 Comentarios

Un artista justito justito, la verdad. Y muy desigual. Con un mundo plástico limitado.
A mi no me gusta, demasiado tradicional y académico.

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