En la carretera de Ikea

Palmeras desmochadas

12/1/2018
En la carretera que conduce a IKEA, hay quince palmeras desmochadas, sin hojas. Secas debido a alguna enfermedad que las ha devastado. Eso nos comunica un reportero anónimo, que, muy indignado, nos dice que no entiende qué mal aqueja a esta isla. Por un lado -nos cuenta- se homenajea a Agustín Espinosa y su obra ‘Lancelot 28º 7º [Guía integral de una isla atlántica]’, en la que el escritor elogia a la palmera de Lanzarote. Pero, por otro lado, no se las cuida como es debido. Nuestro eventual reportero nos lo recuerda:
 
Elogio de la palmera con viento
 
Bien -palmera  con  viento  de  Lanzarote-; bien.
Tú  tenías  envidia  de  los  molinos  y  de  los  girasoles. De  las  ruletas  y  de  los  tiovivos.  De  los  astros  con  sistema y  de  los  viajes  de  circunvalación.  De  las  hélices.  De  los discos  de  gramófono.  De  las  ruedas  azules  de  las  fábricas. De  todo  lo  que  gira,  de  todo  lo  que  voltea  incansable,  tenías envidia.    
Bien -palmera  con  viento  de  Lanzarote-; bien.
Y  por  eso  llegaste  a  Lanzarote,  isla  de  viento  perenne: isla  de  alisios.  Plantaste  en  ella  tu  tienda  de  campaña Y  ahora  has  superado  a  todas  tus  envidias  antiguas: A los 
molinos  de  viento  y  a  los  girasoles;  a  las  ruletas  y  a  los tiovivos;  a  los  astros  con  sistema;  a  los  viajes  de circunvalación;  a  las  hélices;  a  los  discos  de  gramófono;  a  las ruedas  azules  de  las  fábricas.  Eres   ya  la  primera  entre todas  las  cosas  que  han  aprendido  el  arte  de  la  voltereta alrededor  de  un  punto  absoluto.
Ahora  eres  tú - palmera  con  viento  de  Lanzarote- la  envidiada.  Por  tu  color  alegre.  Por  tu  honestidad.  Por tu  amateurismo  significado.
Dejas  que  tus  brazos  verdes  volteen  bajo  el  viento. Ejerces  un  deportismo  puro. Eres - hoy- la  única  hélice, el  único  tio-vivo  y  la  única  ruleta  que  gira  solamente por  girar.
Bien -palmera  con  viento  de  Lanzarote-; bien.
 
Y, para finalizar, ruega al Cabildo que, si conoce el mal que las aqueja, actúe con presteza.  Pero no es optimista, ya que estas palmeras con muñones, que habrían desolado al propio Espinosa, carecen de derecho al voto, y concluye con un categórico. ¡Panda de inútiles!
 
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