Débora Pániker

Fenómenos “costeros” en Tías

9/8/2017
Vaya por delante el que cada uno haga con su cuerpo lo que quiera, y con el ajeno lo que pueda y le permitan. Dicho lo cual, la causa LGTB+ no está para jaranas por aquello de una pretendida normalización de las distintas identidades sexuales, así como por lo que, por momentos, ocurre en el contexto de una también pretendida aceptación de quienes ahora parecen tolerantes.
 
No creo que el Ayuntamiento de Tías lidere ninguna acción de normalización, más allá de atisbársele cierto afán mercantilista para captar para su zona turística por excelencia y motor económico del municipio, al turismo gay (aunque debería decir LGTB+ por aquello de la inclusión), acción dirigida tradicionalmente al varón gay, del que se presume un alto nivel de gasto cuando viaja y que busca destinos con alternativas al ocio que desde determinada lectura podría acercarse a “lugares sólo para chicos”. Parece escaparse a determinadas cabezas que la normalización debería pasar por la convivencia plena de todas las personas, en todos los marcos posibles, con la total aceptación de lo que una persona es y lleva consigo.
 
La presentación en los medios de comunicación de un plantel de muchachos,  pretendidamente gais, candidatos a Gay Turismo Puerto del Carmen,  o cómo lo hayan anunciado, dejaba en el aire la naturaleza de la elección, pues ya se declaraban modalidades por talla, que está muy bien, y dejaba en suspense los requisitos para optar al galardón: supongo que ser gay, ¿don de lenguas? ¿Dotes comunicativa? O lo propio de certámenes de belleza, un cuerpo de infarto, lo cual no parecía el caso.
 
El próximo año lo presentamos como Miss Turismo Transformista y que suba disfrazado el alcalde
 
La declaración final de Miss Gay Turismo Puerto del Carmen, con la muchachada pletórica de rímel descontrolado, ha reproducido algunas fórmulas que en lo lúdico merece un sobresaliente, pero para la mejora de los niveles de tolerancia deja mucho que desear, certamen que por cierto causa rubor en una parte de las personas LGTB+ y heterosexuales, porque pretende estar por encima del divertimento, pero sólo es eso (insisto, no está mal si sólo fuera fiesta).
 
Gay no es transformismo, ni tacón ni pestaña, que es el certamen organizado por el Ayuntamiento de Tías. El transformista, tradicionalmente, suele ser un varón gay o no, que se viste de mujer para regocijo propio o ajeno, asunto que le podrá poner como una moto, a él, a su señora o a los que pasaban por allí. Llamar turismo gay a una escenificación que puede representar a una parte de los gais, pero también heterosexuales, no es estar con la causa normalizadora. Llamar turismo gay a los muchachos, caracterizados de reinonas estupendas, es sesgado, por cuanto se corre el riesgo de asociar el transformismo a la naturaleza homosexual de un varón. Para los participantes mi enhorabuena por sus huevos, pero para el Ayuntamiento un suspenso por torpes. 
 
Lo que afirmo es que se trata de un festival de belleza de “mujeres”, que hasta se rebautizaron con nombres de mujer, con un carácter alejado de cualquier intención  normalizadora como pretende el título. Que deja a un montón de gente  fuera de juego, que ni se reconoce ni les interesa y que supone estigmatizar a los gais. Todo ello en el paraguas “gay” que parece suficiente y que no es más que un brote machista más al que estos chicos han contribuido por un minuto de gloria, que también está bien. En medio, las mujeres lesbianas, tan invisibles que ni tan siquiera son objeto de deseo como potenciales clientas de los turoperadores.
 
Habría esperado ver, suponiendo que compartiera este tipo de eventos, una elección de  personas que quitan el hipo, caracterizad@s de sí mism@s, sobradamente preparad@s, o en proceso de formación académica, representando la normalidad del ser humano con esa diferencia que a nadie debiera importarle. El próximo año, si quieren seguir con la misma fórmula, y para que nadie les toque el pito, lo presentamos como Miss Turismo Transformista, y que suba disfrazado el alcalde que nadie, si está medianamente informado, va a pensar que salió del armario, lo cual es asunto exclusivamente suyo. Cada cosa lo que es.

 

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